martes, 14 de febrero de 2012

Son muy malos


Hace unos días oía comentar: ¿Has visto la “pedazo de” Biblioteca que nos ha construido nuestro alcalde?
“¿Qué nuestro alcalde nos ha construido qué…?”, pensaba yo.
Vaya, siempre pensé que los fondos para construir obras públicas los aportaban los ciudadanos, pero parece que, en el municipio donde respiro, los fondos los aporta el alcalde de su propio bolsillo.
¡Viva mi alcalde!


Este edificio es... ¡una biblioteca!

En España se hacen construcciones públicas, con nuestro dinero, con una funcionalidad ignorada en demasiadas ocasiones en aras de la grandiosidad megalómana y publicitaria de la obra, sin mostrar el más mínimo respeto por el origen de los fondos; es decir: los ciudadanos.

Y es que nuestro dinero es “muy barato”, es muy fácil de obtener: Si hace falta dinero, se suben los impuestos. Y si hace falta más, se suben más.

Pero…
En este momento, entre otras muchas desgracias que estamos soportando, hay una crisis de consumo (y, por consiguiente, de producción; y, por consiguiente, de beneficios empresariales; y, por consiguiente, hay paro; y, por consiguiente…).
¿Y cómo vamos a consumir? Después de pagar los impuestos, la hipoteca, los recibos, el colegio, la comida,… ya no nos queda nada para consumir más allá de lo imprescindible.

Estos señores –estoy siendo muy generoso por tildarles de señores- carecen de vergüenza, de sentido de la responsabilidad y de sentido común-, y han conseguido, después de tres décadas de despilfarro, endeudar a los municipios (es decir, a los ciudadanos, a todos nosotros) a unos niveles muy preocupantes, y dejar vacíos los bolsillos de sus “representados” (sí, sí, sus representados, por increíble que parezca).

Nos está bien empleado, por insistir en elegir a estos tuercebotas.

Pero… ¿Qué podríamos esperar? ¿Qué es un político? ¿Un premio nobel?

Por favor, repetid conmigo: “Mea culpa”.


abap


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